"Este adiós no maquilla un hasta luego
este nunca no esconde un ojalá
estas cenizas no juegan con fuego
este ciego no mira para atrás
este notario firma lo que escribo
esta letra no la protestaré
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después
a este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir
este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos ya no lloran más por ti"
Joaquin Sabina

"Les presento a mi abuelo bastardo,
a mi esposa soltera,
al padrino que me apadrinó en la legión extranjera,
a mi hermano gemelo
patrón de la merca ambulante,
a mi tío el marino
que tuvo un sobrino cantante,
al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha,
a mi chupa de cota de malla
contra la desdicha.
Mariposas que cazan en sueños los niños con granos,
cuando sueñan que abrazan
a Venus de Milo sin manos.
Me libré de los tontos por ciento del trento del business,
dando clases en una academia
de cantos de cisne.
Heredé una botella de ron
de un clochal moribundo.
Yo quería escribir
la canción más hermosa del mundo..."
Esta sala de espera sin esperanza, estas pilas de un timbre que se secó, este helado de fresa de la venganza esta empresa de mudanzas con los muebles del amor, esta campana muda en el campanario, esta mitad partida por la mitad, estos besos de Judas, este calvario, este look de presidiario, esta cura de humildad. Este cambio de acera de tus caderas, estas ganas de nada menos de ti este arrabal sin grillos en primavera, ni espaldas con cremalleras, ni anillos de presumir. Esta casita de muñecas de alterne este racimo de pétalos de sal este huracán sin ojo que lo gobierne este jueves, este viernes y el miércoles que vendrá, no abuses de mi inspiración, no acuses a mi corazón tan maltrecho y ajado que está cerrado por derribo, por las arrugas de mi voz se filtra la desolación de saber que estos son los últimos versos que te escribo, para decir “condios” a los dos nos sobran los motivos. Este nido de pájaros disecados este perro andaluz sin domesticar este trono de príncipe destronado esta espina de pecado esta ruina de Don Juan, esta lágrima de hombre de las cavernas, esta horma del zapato de Barba Azúl, que poco rato dura la vida eterna por el túnel de tus piernas, entre Córdoba y Maipú. Esta guitarra cínica y dolorida con su terco knock knocking´in heaven´s door, estos labios que saben a despedida a vinagre en las heridas a pañuelo de estación este Land Rover aparcado en tu puerta, La rueca de Penélope en Luna Park estos dedos que sueñan que te desnudan esta caracola viuda sin la pianola del mar no abuses de mi inspiración, no acuses a mi corazón tan maltrecho y ajado que está cerrado por derribo, por las arrugas de mi voz se filtra la desolación de saber que estos son los últimos versos que te escribo, para decir “condios” a los dos nos sobran los motivos.